Domingo, 29 de abril de 2007
Gran parte especifican esta distinción en los estatutos • Las primeras banceras salieron hace una década en ‘El Calvario’
La Tribuna de Cuenca digital
SEMANA SANTA
J.J. DOMÍNGUEZ / CUENCA
La admisión oficial de tres mujeres, dos de ellas menores de edad, dentro del Grupo Turbas ha reabierto el debate sobre el papel de las féminas en la Semana Santa y si en pleno siglo XXI sigue teniendo vigencia y sentido la separación de papeles entre sexos en el seno de las hermandades. Tras la masiva incorporación de las mujeres a las filas en los años 70 y 80 y la aparición (aún minoritaria) de directivas de hermandades, la cuestión se centra ahora en si es adecuado o no que las féminas puedan optar al banzo o ésta función debe estar reservada tan sólo a los varones.
Miguel Carretero, pregonero en el año 1987 y estudioso de la Semana Santa conquense, recuerda el que probablemente sea el primer caso de una mujer que quiso llevar sus hombros su imagen. En el año 1995 una joven solicitó pujar por un banzo del Cristo de Marfil, de la hermandad del Cristo de la Agonía.
Carretero, entonces directivo de la cofradía, señala los obstáculos y polémicas que se generaron en aquel momento porque la mayoría de la Junta de Diputación se oponía a la innovación. «Finalmente la Junta General lo aprobó por abrumadora mayoría, creo que de 4 quintos contra 1, y poco a poco se incorporaron más hermanas y este año irán 3 ó 4». Manos de mujer también empuñan ya las horquillas de l paso titular. «Y ya se ha asumido y superado con plena normalidad».
Carretero opina que la incorporación de la mujer bajo el banzo «es un signo de los tiempos y creo que es un signo positivo». Ante los que argumentan la menor fuerza de las mujeres por su complexión o más baja estatura, responde que «esto es una cuestión de responsabilidad cada cuál en la que cada cual tiene que ser consciente de que llevar un paso es algo muy serio y exigente». Desde su punto de vista si se aplica esa tesis «habría que hacer pruebas físicas a todos, como a los árbitros, para comprobar su fuerza».
También desecha las reticencias, como las que se arguyeron en Córdoba para prohibir la salida a las dos costaleras, de lo pegado que se va entre banceros. «En la procesión se va a lo que va y no a estar pensando en otras cosas».
Poco después de que una integrante de la Agonía marcara el hito, otra bancera se atrevía al paso de La Exaltación. En esta hermandad se ha producido un caso diferente al que marca el panorama general. Tras levantarse la prohibición, hace unos años los estatutos volvieron a establecer que sólo los hermanos varones de más de 18 años podían ser banceros. Fuentes de la hermandad señalan que la modificación se debe a que un Viernes Santo, tres hermanas compartieron el mismo banzo y fueron cambiándose en numerosas ocasiones durante todo el recorrido.
En este 2007, por primera vez una mujer ha subastado un puesto en la Negación de San Pedro. Desde la fundación de la hermandad hace diez años «no se ha establecido ninguna diferencia entre sexos para ninguna de las funciones». La Venerable Hermandad de Jesús Resucitado y la Virgen del Amparo es otra de las que modificó sus constituciones para permitir que las mujeres puedan portar el paso, como ya ha sucedido en varias ocasiones.
La hermandad del Cristo de la Luz (o de los Espejos) tampoco excluye a las mujeres de tal función. «Como es lógico que establezca la Iglesia». No obstante, su secretario, Pedro Pérez, afirma que no tienen constancia de que nunca una mujer haya subastado un banzo. «En nuestros cuatro siglos de historia se suelen cumplir las tradiciones».
Sin embargo, se trata de casos aislados ya que la mayoría de las hermandades establecen en sus normativas internas que los banzos son cuestión de hombres. Así pasa, entre otros, con Jesús de Medinaceli, San Juan Evangelista, la Santa Cena, o el ‘Amarrado’.
Idéntica situación se da en el Jesús del Puente. José María Alarcón, vicepresidente de la hermandad, afirma que la mención expresa del varón «no se hizo para excluir a nadie sino por seguir con la tradición de los estatutos de 1888, los más antiguos que conservamos». No obstante indica que «hay cauces para modificar por mayoría de tres cuartos esta cuestión si alguna hermana expresa sus deseos de llevar un paso, algo que aún no ha ocurrido». Alarcón afirma que «en la hermandad no se detecta ni una oposición expresa ni tampoco una necesidad urgente de que haya mujeres banceras».
Pedro Paños, depositario de la Amargura, opina «que esto es más cuestión de músculos no de importancia o de estar representados». A su juicio, si alguna vez su hermandad abre el banzo a las mujeres «habrá que estudiar cómo, con un número limitado».
Por: Mujeres Cofrades de Cartagena | Costaleras | Comentarios (0) | Referencias (0)
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