Lunes, 04 de julio de 2005
Ponencia presentada el I Encuentro Nacional de Mujeres Costaleras. Alcacudete (Jaén) 9 de abril de 2005.
Los portapasos en la Semana Santa cartagenera, son aquellos que sobre su hombro portan los tronos en los desfiles penitenciales de esta ciudad. Portapasos que desde su origen siempre han sido hombres, hasta que en el año 1998 se integraran mujeres a esta actividad cofrade.
Como preámbulo a la incorporación de la mujer como portapaso en la Semana Santa cartagenera, se debe hacer referencia a que en esta, desde su origen en el siglo XVII, la totalidad de los tronos eran portados sobre los hombros de grupos de portapasos, conformados exclusivamente por hombres, que formaban parte en las procesiones a cambio de un jornal. Portapasos entonces ajenos a cualquier vínculo cofrade, pues no pertenecía ninguno de ellos como hermano a nuestras cofradías.
Es importante resaltar el resurgir de las cofradías pasionarias producido en Cartagena a finales del siglo XIX, hecho que provocó un nuevo concepto de procesión, convirtiendo sus cortejos de Semana Santa, como en otras ciudades españolas, en un espectáculo que además de ser una importante manifestación religiosa popular, realizaba una labor de reclamo turístico para la ciudad.
Este cambio en la estética de nuestras procesiones, en los que se crea el denominado trono de estilo cartagenero, más acentuado a partir de la segunda década del siglo XX, impulsa una notable mejora de los cortejos cartageneros, tanto en los vestuarios de sus penitentes, como en sus enseres y tronos, fomentando un enriquecimiento del desfile pasionario que constituirá, junto con la fundación de las agrupaciones en nuestras cofradías, el origen de una de las peculiaridades que más singularizan en la actualidad la Semana Santa cartagenera: el orden.
Será precisamente la fundación de las agrupaciones en nuestras cofradías, grupos conformados por hermanos de la propia hermandad que gestionarán la salida en procesión de los diferentes pasos que componen las procesiones, lo que impulse las señas de identidad adoptadas en el siglo XX por los cortejos penitenciales cartageneros: orden, luz y flor, en los que sus cofrades, haciendo gala de un colorido que los distinga, un paso particular al andar en su desfile, y otras muchas peculiaridades en su participación en la procesión, serán identificados con una agrupación concreta, diferenciándolos del resto de miembros de su propia cofradía.
La mujer cofrade, una vez iniciado ya el siglo XX, sigue ocupando un lugar poco significativo y participativo en la Semana Santa cartagenera. Una nueva Cofradía, la del Resucitado, fundada en 1943, crea dos años mas tarde, en 1945, la primera agrupación femenina en las cofradías de Cartagena.
Hasta los años setenta, las dos grandes cofradías cartageneras, California y Marraja, de las cuatro en la actualidad existentes junto a Socorro y Resucitado, no fundan agrupaciones o tercios femeninos en las mismas, siendo la Agrupación de la Verónica, de la Cofradía Marraja, la primera, y todavía única, en estar conformada, gobernada y presidida exclusivamente por mujeres.
Será precisamente a partir de los años sesenta cuando debido a las exigencias de una mayor retribución en su remuneración de los portapasos, los tronos comenzarán a ser transportados sobre chasis, ampliando estos el tamaño de sus peanas, convirtiéndose en tronos de gran envergadura y peso, imposibles de volver a procesionar sobre hombros, teniendo en cuenta, además, que casi la totalidad de los desfiles penitenciales cartageneros realizan su salida y recogida desde la misma iglesia, el Templo de Santa María de Gracia, cuya puerta de acceso, en numerosas ocasiones modificada, recibió la advertencia episcopal de no ampliar sus dimensiones a tenor de la demanda de la excesiva medida de los nuevos, reformados y ampliados tronos.
Eliminando la figura del portapaso se consiguió abaratar el elevado coste que suponía la contratación de hombres para portar los tronos, se abolía el mal efecto que por entonces producían estos en nuestras procesiones, desentonando con el ordenado desfile de los tercios de penitentes y con la riqueza y cuidado de los vestuarios de estos, ya que los portapasos ajenos a la vinculación del resto de los cofrades, abandonaban sus puestos en el trono para entrar en bares y tabernas, o desfilaban fumando, desaliñados o mal vestidos.
Durante varias décadas, a excepción de dos tronos, en la Semana Santa cartagenera todos los tronos serán portados sobre chasis con ruedas, hasta que en los años ochenta, al producirse una renovada revalorización de la tradición cofrade, se retorna la figura del portapaso, pero integrado como hermano en nuestras cofradías, que pasa a ser ahora denominado “caballero portapaso”, adquiriendo una gran popularidad en nuestros cortejos, pasando a ser un indiscutible protagonista en nuestras procesiones.
La carga de la imagen, o grupo titular, de una agrupación, sobre los hombros de sus portapasos, hace que estos se sientan más cercanos a ellas que el propio penitente desde su ordenado desfile, convirtiendo el ‘contacto sacro’ del portapaso con el trono, en una identificación mayor del cofrade con la imagen, expresando este su devoción de una forma más tangible y ostentosa que la del cofrade que participa en el tercio conformado por penitentes.
Durante la última década del siglo XX, se amplía gradualmente el número de tronos portados a hombros, siendo en la actualidad el cincuenta por ciento de ellos portados por portapasos.
La paulatina integración de la mujer cartagenera en la actividad cofrade, desarrollada especialmente a lo largo de las últimas décadas del pasado siglo, con la fundación de nuevos tercios femeninos y la participación mixta en algunas de las agrupaciones ya existentes, determina que las cofrades cartageneras asuman nuevas facetas en su participación en los cortejos penitenciales, así como una mayor presencia activa en las juntas directivas y de gobierno de sus agrupaciones y cofradías, labor hasta entonces solo asumida por los hombres.
Serán en los años noventa, una vez consolidada la recuperación de los pasos portados sobre hombros y la integración de la mujer en la Semana Santa cartagenera, cuando una agrupación de la Cofradía California, la del Ósculo, tras recibir la solicitud de una joven adolescente para integrarse en el grupo de “cadetes portapasos” fundado por esta misma Agrupación en el año 1992 para el cortejo infantil de la Entrada de Jesús en Jerusalén de Domingo de Ramos, se plantee la idea de crear un grupo de “damas portapasos” que portara el trono que tenían proyectado ejecutar para su tercio femenino integrante de la procesión california de Viernes de Dolores, creado en 1987.
Con el consenso de la Junta Directiva de esta Agrupación, y una vez realizado un primer tanteo a posibles hermanas que quisieran formar parte del nuevo grupo de ‘Damas Portapaso’, la Agrupación del Ósculo plantea a la Mesa California, órgano superior de gobierno de esta Cofradía, la posibilidad de crear el nuevo grupo de portapasos integrado exclusivamente por mujeres.
La propuesta recibió la aprobación del gobierno de la Cofradía California, fundándose el Grupo de Damas Portapaso del trono de La Despedida de Jesús de la Santísima Virgen, que realizó su primera salida en la procesión de Viernes de Dolores de la Semana Santa de 1998.
La novedad en la Semana Santa de Cartagena no estuvo exenta de diversidad de opiniones, tanto a favor como en contra, especialmente estas de algunos destacados miembros de la Cofradía Marraja, eterna “rival” cofrade, desde la fraternidad, de la Cofradía California, que no aplaudía la propuesta al considerar que este trono, de nueva ejecución, se realizara con un menor peso que el resto de los tronos portados a hombros de caballeros portapasos en la Semana Santa cartagenera. Tronos estos ya existentes que habían sido modificados para ser de nuevo portados a hombros.
La crítica tenía poco sentido pues al ser un trono de nueva factura era lógico realizarlo con el menor peso posible, y no recargarlo de un peso innecesario, con el único fin de que las mujeres realizaran un esfuerzo similar al de los hombres, teniendo en cuenta además que en los tronos de nuevo portados a hombros, en su reforma también se le elimina peso.
El Viernes de Dolores de 1998 ciento diez mujeres componen el primer grupo de damas portapasos de la Semana Santa Cartagenera, creando tal expectación que esa noche, las calles en las que transcurrió el cortejo, acogieron una presencia de publico mayor a la que en años anteriores había tenido esta joven procesión cartagenera, cuyo origen se remonta a los años ochenta.
La alcaldesa de la ciudad, en el interior del Templo, fue la encargada de dar el primer toque de salida al nuevo trono en apoyo al nuevo colectivo integrado en su totalidad exclusivamente por mujeres.
La actitud de las damas portapasos en el desfile es lo más comentado tras su salida, pues estas no abandonan en ningún momento su puesto y lugar en el trono, en contraposición a la costumbre de algunos grupos de caballeros portapasos que, en las paradas, si abandonan su puesto.
Posteriormente, en el año 2002, una agrupación desde su origen mixta componente de la Cofradía Marraja, la de los Estudiantes, acoge también un nuevo grupo de mujeres portapaso para su trono de las Santas Mujeres, paso que desde 1973, año de su primera salida en procesión, forma parte del cortejo marrajo de Sábado Santo.
En este caso un trono ya existente, que desde su origen procesionaba sobre ruedas, era modificado para ser portado sobre hombros, en este caso por mujeres.
Posiblemente la reciente participación de las cofrades cartageneras como portapaso en sus procesiones, así como su mayor presencia en cargos directivos de agrupaciones y cofradías, ha revalorizado el papel de la mujer en la Semana Santa cartagenera, favoreciendo la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, ofreciendo a estas la oportunidad de poder elegir libremente el desarrollo de cualquier actividad cofrade sin discriminación alguna.
La prensa local cartagenera ha comentado ampliamente la incorporación de la mujer en los grupos de portapasos, dejando plasmados los siguientes comentarios:
“Las mujeres portapasos irrumpen en Cartagena
Los monumentales tronos que desfilan en la Semana Santa de Cartagena, hoy día son portados por mujeres que demuestran el protagonismo de las féminas”.
“La mujer gana peso en el mundo cofrade
La Junta de Cofradías reconoce que la participación de la mujer es cada vez más importante y beneficiosa.
De puertas hacia fuera, siempre ha habido la sensación de que las procesiones son cosa de hombres, mientras que la presencia de la mujer se reducía única y exclusivamente a las tareas de bordado de capas, fajines, sudarios y como vestidoras. Pero esto ha cambiado radicalmente en los últimos años en los que el protagonismo de la mujer se ha multiplicado considerablemente, reforzando el deseo de hacer también suya, la Semana Santa de Cartagena, sintiéndose partícipes de este salto de calidad, para lo que no han dudado en arrimar el hombro como el que más, ya sea dentro del tercio de penitentes o incluso como portapasos.
De esta forma se ha eliminado de un plumazo el tópico de que la vinculación de la mujer con la procesión cartagenera se debía exclusivamente al trabajo en la sombra, esa labor tan concienzuda e imprescindible como poco reconocida. Pero la mujer cartagenera, acorde con los nuevos tiempos, quiere ir a más, y pide también igualdad para las procesiones locales, buscando ese salto cuantitativo y cualitativo del que se sienten también partícipes”.
“Pero sin duda el paso más espectacular dado por las mujeres en su deseo de equipararse a los hombres hay que buscarlo en los grupos de portapasos formados por féminas, que van a más en la procesión cartagenera.
El reconocimiento a la labor desarrollada por las mujeres portapaso en Cartagena, en favor de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en la actividad cofrade, quedó plasmado cuando el Grupo de Damas Portapaso de la Despedida de Jesús de la Santísima Virgen, de la Agrupación del Ósculo, recibió el “Premio Ocho de Marzo” del año 2001, en la modalidad C “a la labor más significativa para la Región de Murcia, a favor de la igualdad entre mujeres y hombres y a las actuaciones más novedosas en materias de igualdad”, que a propuesta de las corporaciones municipales otorga cada año la Consejería de Presidencia de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.
La total incorporación de la mujer como cofrade en la Semana Santa cartagenera, y las inquietudes de estas por conocer el papel que en otras ciudades desarrollan las mujeres cofrades, fue la causa de que en esta ciudad se constituyera la Asociación “Mujeres Cofrades de Cartagena”, organizadora en el pasado mes de enero del “I Encuentro Nacional de Mujeres Cofrades”, donde más de doscientos cincuenta cofrades tuvimos la oportunidad de dialogar sobre la mujer y las cofradías penitenciales en el siglo XXI, teniendo un especial protagonismo su integración en las juntas de gobierno de hermandades o cofradías, y su incorporación como portapaso, mujer de trono, costalera, o cualquiera de las diferentes formas de portar un trono en nuestros cortejos penitenciales. Algo que en cualquier lugar siempre ha suscitado y suscita una especial expectación.
María Victoria Botí Espinosa
ASOCIACIÓN MUJERES COFRADES DE CARTAGENA
APOYANDO LA DECLARACIÓN DE INTERÉS TURISCO INTERNACIONAL PARA LA SEMANA SANTA DE CARTAGENA
Por: María Victoria Botí Espinosa | Mujeres Cofrades | Comentarios (1) | Referencias (0)
Virginia | 12-07-2006 17:40:55
ACTUALIDAD Y NOTICIAS. ASOCIACIÓN MUJERES COFRADES DE CARTAGENA
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com